La interacción se verifica a través de la comunicación, las barreras que la estorban pueden explicar la dificultad de una clase en resolver sus problemas internos, hallar sus normas de comportamiento y establecer el debido contacto con el maestro. Conviene, por lo cual, crear en el seno de la clase una buena red de comunicaciones.
En las escuelas tradicionales solía haber comunicación en un solo sentido, un sable, del maestro hacia el alumno, pero no a la inversa. Esto no solo engendraba apatía y temor en los alumnos, sino que privaba al maestro de información sobre el modo como eran captados sus mensajes por los alumnos receptores. Cuando hay retro acción (posibilidad de que los alumnos emitan, a su vez, información al maestro) se dan efectos positivos, como un aumento de atención en los alumnos y de su interés por la tarea que se les propone.
En el terreno afectivo los efectos son todavía más notables. Si el maestro adopta una actitud que no es grata a los alumnos y tengan la posibilidad de decírselo, esta comunicación resultante catártica, por tanto, descarga la hostilidad de los alumnos, los cuales, por este mismo hecho, se siente más tolerantes con respecto al maestro Siempre resultará negativo el privado a los alumnos de toda posibilidad de expresión.


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